Nuestra historia

¿Como nació nuestra Iglesia?

La Iglesia Adventista del Séptimo Día (IASD) nació a partir del Movimiento Millerista de la década de 1840, que resultó ser una de las últimas oleadas de reavivamiento del Segundo Gran Despertar religioso.

¿Por que Movimiento Millerista?

El movimiento Millerista recibe su nombre de William Miller, quien, durante su adultez temprana, llegó a ser un Deísta. Luego de pelear en la guerra de 1812 (entre Estados Unidos y Gran Bretaña), Miller compró una granja en Low Hampton, Nueva York, y comenzó a frecuentar una Iglesia Bautista cercana para complacer a su abuela. Un día, al leer un sermón a pedido de los diáconos locales, fue convencido de los beneficios de la salvación Cristiana.

Como resultado de la ridiculización de sus amigos deístas, comenzó a estudiar la Biblia, utilizando una concordancia cómo su única ayuda de estudio. A través de su conocimiento de la historia, Miller se dio cuenta que los eventos descritos en el libro de Daniel capítulos 2 y 7 correspondían a eventos históricos.
Cierto día, al estudiar Daniel 8:14 llegó a estar convencido de que la “purificación” de la que hablaba el profeta se trataba del regreso de Cristo para purificar la Iglesia. Ocupando un razonamiento de “sentido común cristiano” interpretó la profecía de “los 2300 días” de Daniel 8:14 concluyendo que la segunda venida de Cristo ocurriría “alrededor del año 1843.”

El movimiento Millerista culminó con el “movimiento del séptimo mes”, que enseñaba que el “ministerio sacerdotal de Cristo” culminaría con la purificación de la tierra, estableciendo la segunda venida de Cristo en o antes del 22 de octubre de 1844, coincidiendo con un Yom Kippur. Como Cristo no regresó en esa fecha, el episodio se llegó a conocer como “el Gran Chasco”.

¿Que sucedio con los creyentes?

Un pequeño grupo de Milleristas creía que sus cálculos habían sido correctos, pero que su comprensión de la purificación del santuario era equivocada, y comenzaron a enseñar que otra cosa había sucedido en 1844. Su estudio de la Biblia los llevó a la convicción de que en esa fecha Jesús había entrado al Lugar Santísimo del santuario celestial, y había comenzado el juicio investigador del mundo: un proceso a través del cual ocurre una examinación de los registros celestiales para determinar quiénes, a través del arrepentimiento de sus pecados y la fe en Cristo, están en condiciones de recibir los beneficios de la expiación, luego del cual Jesús regresará a la tierra. De acuerdo con esto, el retorno de Cristo puede ocurrir muy pronto, aunque existe la determinación de nunca fijar fechas para su retorno, en armonía con el Evangelio según San Mateo, que dice, “el día y la hora nadie sabe” (Mateo 24:36).

¿Como llego a ser una Iglesia organizada?

Al mismo tiempo que los seguidores del movimiento estudiaban el santuario, surgió la problemática del día bíblico de descanso y adoración. El primer defensor de guardar el Sábado como día de reposo entre los primeros Adventistas fue el capitán Joseph Bates. Bates llegó a conocer la doctrina del Sábado gracias a un folleto escrito por un predicador Millerista llamado Thomas M. Preble, quien a su vez había sido influenciado por una joven Bautista del Séptimo Día, Rachel Oakes Preston.

Este mensaje gradualmente fue aceptado y formó parte del tema de la primera edición de la publicación de la Iglesia, “La verdad presente” (The Present Truth), que apareció en Julio de 1849.

Aunque al comienzo se creía que el “sábado” comenzaba a las 6 pm, para 1855 se aceptó en general de que el “sábado” comienza con la puesta del sol, y termina tambien con la puesta del sol.

Durante alrededor de 20 años, el movimiento Adventista consistió de un grupo disgregado de personas que se adherían al mensaje. Entre nuestros mayores partidarios se encontraban James White, Ellen G. White y Joseph Bates. Luego de intensas discusiones se estableció en Battle Creek, Michigan, una iglesia organizada formalmente llamada Iglesia Adventista del Séptimo Día.

En el momento de su organización, es decir, en mayo de 1863, contaba con 3500 miembros. A través de grandes esfuerzos evangelísticos por parte de los ministros y miembros laicos, y gracias a la dirección de Ellen White, la iglesia creció rápidamente y estableció su presencia fuera de América del Norte durante la última parte del siglo XIX. En 1903, la sede denominacional se mudó de Battle Creek a una sede temporaria en Washington D.C., y poco tiempo después se estableció en la localidad cercana de Takoma Park, Maryland. En 1989 la sede fue cambiada de lugar nuevamente, esta vez a Silver Springs, Maryland.

Disfrute del especial Unidos en Misión en conmemoración a los 150 años (1863 – 2013) del nacimiento institucional de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. (Realización del Departamento de Comunicación de la Conferencia General de la IASD y Red Nuevo Tiempo de Comunicación).

Inicio de la obra adventista en Costa Rica

Tras su primer siglo de existencia, cumplido en el 2002, la Iglesia Adventista en Costa Rica, ha acumulado un sinnúmero de anécdotas, de milagros y de personas llenas de fe y de amor por Dios, que trabajaron de forma incansablemente para que el evangelio fuera predicado en nuestro país. “Un siglo de trabajo, buscando prevenir los problemas sociales que destruyen a la humanidad, tales como son el alcoholismo, las drogas, la violencia familiar y la prostitución.” Más de un siglo, de llevar un mensaje de amor y esperanza a todas aquellas personas que sufren.

También es pionera en el campo de la salud, al establecer, el Centro Técnico de Beneficencia de Desarrollo Integral (CETEBEDI), una de las industrias más antiguas de fabricación de alimentos saludables en el país.

En 1996, el gobierno de la República de Costa Rica, reconoció el esfuerzo hecho por la iglesia a través de la Agencia de Desarrollo y Recursos Asistenciales. (ADRA), para mitigar los efectos causados por el Huracán César, en la Zona Sur del país.

Sin mencionar, el aporte, tan inmenso, que ha significado la educación adventista, no solo como objeto de enseñanza, sino también como un medio de evangelismo de impacto, por el cual muchos niños y adolescentes, son guiados a conocer el amor de Jesús y muchos de ellos aceptan el mensaje, siendo testimonios vivos para sus familias. Un ejemplo de ello, es la Universidad Adventista de Centroamérica (UNADECA), primera universidad privada, con principios cristianos en ser reconocida por el Gobierno de Costa Rica. Además cuenta, con la cadena de escuelas primarias y secundarias privadas más extensa del país.

Es innumerable el aporte que ha hecho la Iglesia Adventista, en diversos aspectos, sobre todo, cuando se habla de obras de bien social. Con nuestra proyección a la comunidad, a pesar de que a veces es insuficiente, hemos demostrado, que es preciso amar al prójimo como a nosotros mismos y a pesar de estar conscientes de que somos simples seres humanos, la iglesia está consciente de que su misión es preocuparse por el bienestar y la salvación de toda la humanidad. Y nos sentimos indignos y a la vez asombrados de que Dios nos haya encomendado la tarea, de ser canales de bendición para quienes nos rodean. El evangelio, es predicado de estas cinco maneras:

  • Evangelización personal y pública, que origina nuevas congregaciones.
  • Educación cristiana, para jóvenes y niños, promoviendo enseñanza integral, desarrollando todas y cada una de sus facultades físicas y mentales.
  • Por la publicación y distribución de literatura cristiana.
  • Por la predicación del evangelio, haciendo uso de los medios electrónicos, como la radio, la televisión y el internet.
  • Por la enseñanza del evangelio de la salud, por medio de clínicas hospitales, e industrias de fabricación y distribución de alimentos saludables.

Este es un trabajo dedicado a dar a conocer, la forma, en la que Dios sembró el mensaje en los corazones de sus humildes siervos, que con lágrimas y sacrificio se dedicaron a predicar la verdad que les había sido encomendada, llevando miles a los pies de Cristo, para que hoy podamos contar la historia, de que un día Dios decidió escoger para su obra, un país humilde y pequeño, de labriegos sencillos, que trabajaron cada día de sus vidas ganando almas para el Reino de los Cielos.

Los inicios de la obra adventista en Costa Rica un esfuerzo misionero

Primer Pastor Adventista:

Frank Hutchins, fue un joven que tenía el sueño de trabajar para Dios, así que con éste objetivo, estudió dos años de teología en Heldsburg College y dos años de medicina en la facultad de medicina de la Universidad de Michigan. Fue llamado por la Asociación General a laborar como misionero y fundador de iglesias. Fue ordenado pastor a los 22 años. Frank y su esposa Cora, fueron enviados vía marítima a Honduras, pues ahí ya había llegado el mensaje, y establecieron allí la primera Iglesia Adventista del Séptimo Día de Centroamérica. Él y su esposa, adquirieron varios barcos, para poder viajar por Centroamérica y algunos lugares del Caribe.

En Costa Rica, realizaron un gran trabajo misionero. Ofrecían asistencia dental a las personas y en sus ratos libres, tomaban una maleta con libros escritos en inglés y los distribuían. Entre esos libros estaban Christ´s Object Lessons (Palabras de Vida del Gran Maestro) y Bible Readings For the Home (Lecturas Bíblicas para el hogar) El pastor Hutchins, bautizó uno al primero de los conversos al mensaje, un artesano de apellido Wright. El pastor trabajó 11 años seguidos con su esposa Cora, sin tomar vacaciones, en muy duras condiciones.

Estando en Bocas del Toro, Panamá, pocos días antes de cumplir los 33 años, el pastor enfermó gravemente y murió el 4 de julio de 1902, sus últimas palabras fueron: “Que se haga su voluntad”.

Inicios Misioneros

  • Cuatro colportores fueron enviados a trabajar en Puerto Limón. I.G.Knight, sucesor de Hutchins, informó a la Review and Herald, 10 bautismos y la organización de una iglesia de 26 miembros en Pacuarito.
  • En el año 1922, se organiza la División Interamericana. Ésta incluía todas las iglesias de las islas del Caribe, y en los países que se hallaban, desde México hasta Venezuela. Así se organizó la West Caribbean Conference. (La Asociación Occidental del Caribe). A ésta región pertenecía la zona del Caribe costarricense, que incluía a todos los miembros de habla inglesa, no así a los de habla hispana, que pertenecían a la Unión Azteca.
  • A inicios del siglo XX, la crisis social en las Antillas, propició una migración masiva, de extranjeros, en busca de mejores oportunidades. Al tratarse en su mayoría de personas afrodescendientes, debido a su fuerza y la resistencia de su raza, muchas personas fueron empleadas por la United Fruit Company, en la construcción del ferrocarril.
  • Por supuesto, los primeros creyentes del Caribe, aprovecharon esta coyuntura, para llevar el evangelio a sus iguales inmigrantes. De ésta manera, junto con el crecimiento de la población, también aumentó el crecimiento de la primera congregación en Limón. Al principio, la iglesia oficial, no puso trabas al evangelismo, por lo cual, la feligresía creció rápidamente.
  • Los primeros misioneros fueron aceptados por los trabajadores y agricultores, pues compartían un interés en común: el dominio del idioma inglés.
  • En las inmediaciones de la línea del ferrocarril, crecieron un sin número de pequeñas congregaciones, entre ellas, la iglesia de Siquirres. Después de 1916 construyeron un templo pequeño y con los años levantaron otro de dos plantas. Abajo era la escuela y arriba la iglesia.
  • La iglesia, a lo largo de la costa caribeña, después de establecer sus primeras congregaciones, enfrentó crisis doctrinales.
  • En 1930, se levantaron falsos maestros, que se hacían llamar adventistas de influencia negra, debido a su raza. Eran sumamente persuasivos, y se valían de factores políticos raciales y religiosos, para presentar su mensaje de rebelión y separación racial: “no más sometimiento, dominación, ni sumisión” a los blancos. Los estigmas de la esclavitud fortalecieron dicho movimiento y el resultado fue la insubordinación en todos los órdenes sociales.
  • Se decía que el etíope bautizado por Felipe, en Hechos capítulo 8, había predicado a sus iguales el mensaje de Jesús, entonces los negros no debían mezclarse con las demás razas. La crisis empeoró en 1932, cuando un grupo de disidentes se separó de la iglesia. Como no tenían donde reunirse, desarmaron el templo de Siquirres y lo trasladaron a Pacuarito.
  • En 1928, la Misión de Costa Rica, se enteró de la disidencia en Limón y enviaron dos pastores a resolver la crisis, el pastor Andrean y el pastor Baxter. El primero, de raza negra, y el segundo, de raza blanca.
  • En Pacuarito, Siquirres y Limón, se visitó casa por casa y familia por familia. Con oración y ayuno, los pastores invitaron a los hermanos a estudiar más profundamente el amor de Dios por toda la humanidad, sin importar la raza, el color, o la nacionalidad. Lograron atraer, la mayoría de almas retiradas, de vuelta al redil.
  • Al final, quienes no regresaron a la iglesia sufrieron un gran chasco, pues los incitadores se marcharon con sus teorías a otro país.
  • En 1936, el pastor Joaquín Vela, llega como único pastor de habla hispana. Fue enviado a Siquirres a iniciar la obra hispana. Solo dos adventistas hablaban español, así que idearon la forma, para traducir el sermón al inglés con los hermanos que lo manejaban mejor.
  • Un caballero con sombrero y paraguas se acercó a la puerta para escuchar los temas bíblicos del pastor Vela, pero siempre se quedaba en la puerta. Su interés se fue agudizando hasta que un día, decidió entrar y sentarse en la última banca, pero no se quedó con lo que oía, sino que con Biblia en mano, comprobó que el pastor hablaba conforme a las Escrituras.
  • Fue entonces cuando un poco más dispuesto a conversar, el hombre se presentó: “Mi nombre es Francisco Arroyo, y he venido desde Cartago, a trabajar como contador en una empresa de Siquirres.” Mucho gusto, de conocerle. Yo soy Joaquín Vela, estoy para servirle.” Después de aquella conversación, Francisco Arroyo, desarrolló confianza y una noche, respondió al llamado del bautismo y posteriormente, fue bautizado, para luego convertirse en el pastor Francisco Arroyo… Así inició el primer grupo adventista de habla hispana en Siquirres.
  • En 1937, el Pastor Frank Fletcher, celebró una campaña, donde se dice que los cultos se hacían en inglés en un lugar llamado África.
  • El hermano Swell, llegó a Matina, solo y trató de evangelizar esa comunidad desde 1937 hasta 1940, por medio de una escuela sabática filial. En 1937, se pidió ayuda para evangelizar y fue enviado el joven Samuel Farrel a Matina. Allí encontró 21 candidatos de bautismo, y después de tres meses de campaña 35 personas fueron bautizadas y una iglesia fue organizada en el pueblo.
  • En Río Hondo, las reuniones se hacían bajo los árboles, posteriormente en las casas. En 1942, se adquirió una propiedad y allí e construyó un pequeño templo.
  • En Cahuita, los habitantes, rechazaban los llamados al arrepentimiento. El pastor local, estaba acabando su campaña. El último día, el pastor Rankin oró para que Dios se manifestara antes del bautismo. Poco antes del bautismo, un temblor muy grande, aterrorizó a los presentes, de tal manera, que muchos incrédulos creyeron y 14 almas entregaron su vida a Dios.
  • En Puerto Limón la iglesia creció mucho, pero los servicios de los sábados eran interrumpidos por la fábrica de hielo ubicada contigua al templo. Era muy ruidosa y no dejaba oír el culto y todos se quejaban de no oír el sermón, así que el pastor Rankin y la iglesia, empezaron a orar para que Dios quitara la fábrica. ¡Necesitaban una respuesta pronta! La dueña de la fábrica decidió vender la propiedad. La iglesia adquirió el local, que posteriormente sería la Iglesia Hispana y la casa pastoral.

Visita el sitio web del Centro de Investigación Elena G. White – Centroamérica si desea conocer más detalles de la Iglesia Adventista en Costa Rica y su historia.

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. (Romanos 5:8)